Subtiliswelt – Películas y documentales
Cientos de sustancias bioactivas. Un solo microorganismo. 27 minutos que podrían cambiar tu forma de ver Bacillus subtilis.
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¿Por qué me fascina tanto Bacillus subtilis?
Quiero que las personas comprendan qué maravilla tan extraordinaria es este diminuto microorganismo.
Imagina que sostienes en la mano una sola espora de Bacillus subtilis.
Mide apenas una milésima de milímetro.
Es tan pequeña que millones de ellas cabrían sobre la punta de un dedo.
Y, sin embargo, cada espora contiene el potencial de una fábrica biológica completa.
Ninguna fábrica de acero.
Ninguna cinta transportadora.
Ningún robot.
Y, aun así, posee cientos de líneas de producción biológica.
En cuanto la espora despierta, comienza a trabajar.
No produce solo unas pocas sustancias, sino que, dependiendo de la cepa y de las condiciones ambientales, genera una impresionante variedad de moléculas biológicas.
¿Qué puede producir esta fábrica biológica?
Herramientas biológicas para innumerables reacciones químicas.
Moléculas utilizadas para competir con otros microorganismos y protegerse frente a ellos.
Entre ellas, diversas vitaminas del grupo B y, en cepas adecuadas, también vitamina K₂.
Ácidos orgánicos y numerosas moléculas biológicas adicionales.
Componentes fundamentales de numerosas estructuras y procesos biológicos.
Componentes de biopelículas y de complejas comunidades microbianas.
Moléculas utilizadas para comunicarse con otras bacterias.
Los llamados COV, que pueden ejercer efectos biológicos incluso a distancia.
Moléculas especializadas en la unión y captación de hierro.
Pequeños compuestos proteicos con una gran variedad de funciones biológicas.
¿Y lo más sorprendente?
Probablemente, esto aún no sea todo.
Solo en el caso de las enzimas ya se han descrito más de 70 tipos diferentes.
A ello se suman numerosos péptidos, lipopéptidos, moléculas de señalización, polímeros, vitaminas y muchos otros productos metabólicos.
En conjunto, Bacillus subtilis tiene el potencial de producir cientos de moléculas diferentes, dependiendo de la cepa y de las condiciones ambientales.
Una fábrica que adapta constantemente su producción
Fabrica automóviles.
Elabora cerveza.
Produce combustible.
Bacillus subtilis, en cambio, analiza constantemente su entorno y adapta su producción de forma continua.
¿Qué genes se necesitan en este momento?
¿Qué sustancias deben producirse?
¿Qué procesos de producción deben reducirse?
¿Cuáles deben intensificarse?
Sin cerebro.
Sin sistema nervioso.
Sin ordenador.
Todo esto ocurre dentro de una sola célula.
Únicamente gracias a un plano genético desarrollado a lo largo de miles de millones de años de evolución.
Precisamente por eso me fascina Bacillus subtilis.
No por una sola sustancia.
Sino porque cada espora encierra el potencial de una fábrica biológica altamente compleja.
Cuanto más aprendo sobre este microorganismo, mayor es mi respeto por él.
Quizá después de ver esta película sientas lo mismo.