Bacillus subtilis: el guardaespaldas del microbioma

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El guardaespaldas del microbioma

El guardaespaldas del microbioma

Protección, equilibrio y vigilancia.

Por qué a veces se describe a Bacillus subtilis como un guardaespaldas

Un guardaespaldas no protege siendo el centro de atención.

Su misión consiste en permitir que los demás puedan realizar su trabajo sin interrupciones.

Precisamente por eso, algunos investigadores y usuarios utilizan la imagen de un guardaespaldas para describir a Bacillus subtilis.

Este microorganismo posee características que le permiten influir de forma natural en el entorno del intestino.

Una lucha por el espacio vital

En el intestino, miles de millones de microorganismos compiten cada día por el espacio y los nutrientes.

Bacterias, levaduras y otros microorganismos intentan constantemente expandirse y asegurar su lugar dentro del ecosistema.

Bacillus subtilis es uno de los pocos microorganismos que no solo logra sobrevivir, sino que también puede actuar activamente sobre su entorno.

Las armas del guardaespaldas

Bacillus subtilis produce una gran variedad de sustancias biológicamente activas.

Entre ellas se encuentran sustancias similares a los antibióticos, péptidos antimicrobianos y otros productos del metabolismo que le permiten imponerse frente a microorganismos competidores.

Los científicos llevan décadas investigando precisamente esta capacidad.

Porque Bacillus subtilis no utiliza estas sustancias únicamente para protegerse a sí mismo, sino también para modificar su entorno inmediato.

Espacio para los buenos

Cuando los microorganismos o los hongos no deseados son desplazados, se crea espacio para otros habitantes del microbioma.

Un guardaespaldas no pone en orden toda la casa por sí solo.
Se asegura de que los alborotadores no tomen el control.

De este modo, otros microorganismos beneficiosos pueden desarrollarse y multiplicarse con mayor facilidad.

Calma en el microbioma

Otra idea que hay detrás de la metáfora del guardaespaldas es aliviar la carga de los demás habitantes del intestino.

Los microorganismos compiten constantemente entre sí.

Cuando Bacillus subtilis mantiene a raya a determinados competidores mediante sus productos metabólicos, otras bacterias beneficiosas necesitan dedicar menos energía a esa competencia.

Así pueden concentrarse más en sus verdaderas funciones.

El guardaespaldas mantiene alejados a los alborotadores,
para que los demás habitantes puedan dedicarse a su trabajo.

El protector silencioso

Bacillus subtilis no permanece de forma permanente en el intestino.

Llega como un visitante, desarrolla su actividad durante su estancia y posteriormente es eliminado de forma natural.

Aun así, deja su huella.

No porque se establezca de manera permanente, sino porque durante su recorrido por el intestino influye en el entorno que le rodea.

Sin hacer ruido.
Sin llamar la atención.
Pero siempre vigilante.

Pero ¿qué herramientas aporta realmente este genio universal?

Bacillus subtilis. Un microorganismo. Muchas herramientas.

Descubra qué herramientas produce Bacillus subtilis y por qué sus enzimas llevan décadas siendo objeto de investigación científica en la siguiente etapa del Mundo de Subtilis.

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